El ultrasonido diagnóstico permite la realización de un exámen rápido y exacto de uno o varios órganos internos a la vez.
NO se requiere preparación alguna, aunque si así fuese, es tan simple
como beber varios vasos de agua, pero sin exagerarlo: como para llenar la
vejiga y así desplegar los órganos que se desea examinar, y desplazar el
intestino, que por su contenido nos los ocultan.
En el caso de un embarazo, las primeras imágenes diagnósticamente útiles
se logran desde la primera semana de la falta (como ésta), o tres o cuatro
días antes (similares, pero un poco más pequeñas).
Además de determinar la presencia -o no- de una gestación, el método permite evaluar
- la fecha de embarazo, para poder así calcular con alguna certeza cuándo será el parto,
- la localización -normal, baja, o fuera de la matriz-,
- el aspecto del pequeño saco o la vitalidad del embrión,
- eventuales desprendimientos parciales o totales (con o sin hemorragias),
- la presencia y localización de un dispositivo intrauterino,
- un fibroma, quiste, u otra lesión ocupante de espacio.
- un embarazo fuera del útero (ectópico)
Es también un método idóneo para guiar procedimientos diagnósticos como
punciones de quistes, biopsias de endometrio, hígado, próstata, etc., y otros
actos quirúrgicos.
Los controles periódicos de ovulación, evolución de quistes o masa sólidas,
localización de dispositivos anticonceptivos, localización de cálculos de
vesícula o de riñon -y otros diagnósticos en órganos sin aire o gas-, se
realizan de forma simple, eficiente, y muy económica.