Las plantas han sido usadas como medicamento desde tiempos inmemoriales. Entre el simple consumo del vegetal -en infusiones, cápsulas o tabletas- hasta la inyección de principios activos vegetales industrializados, hay toda una gama de útiles remedios de origen vegetal.
Aquellos de preparación más simple (por maceración en alcohol) figuran
en las Farmacopéas oficiales y en las Farmacopéas homeopáticas con el nombre
de tinturas. Son un substituto de las conocidas infusiones de hierbas o tisanas,
y son especialmente útiles cuando las substancias que nos interesan son sensibles
al calor, y cuando deseamos utilizar principios que sólo se pueden extraer
de la hierba con el alcohol.
También se preparan remedios fitoterápicos en forma de cremas, aceites u oleolados, y en gotas.
En realidad, una gran proporción de los medicamentos convencionales, en uso actualmente, son vegetales o derivan de ellos.
Casi todos los grandes laboratorios siguen la tradición de buscar principios
activos en los bosques y junglas del Planeta, para aislar y concentrar sus
principios activos, modificándolos para intensificar o acotar sus efectos.
Estos procesos químicos e industriales, con toda su utilidad específica,
pueden ser excesivos. En ocasiones, la relación ancestral entre el metabolismo
del ser humano y los vegetales y sus múltiples componentes originales es
violentada por el uso exclusivo de componentes aislados y concentrados.
El uso de partes de plantas, raíces, hojas, flores, o hierbas enteras
permite utilizar un sistema complejo de proporciones naturalmente balanceadas,
y de efecto tradicionalmente probado.
Naturalmente, algunas plantas son tóxicas, y su utilización esta estrictamente
reglamentada. Estas deben ser de exclusivo recurso médico, y se desaconseja
enfáticamente su automedicación, a menos que se trate de preparaciones en
microdosis. Estas plantas muy activas deben ser preparadas por farmacéuticos
idóneos o laboratorios reconocidos.
Mas del 80% de la población del mundo depende de los fitoterápicos para
el cuidado de su salud, y el empleo más extendido de las plantas medicinales
está recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).